Lo nuevo y lo viejo

In Baja by Belen MolinaLeave a Comment

La antigua Baja California todavía existe, y actualmente se ha convertido en el nuevo destino favorito de muchos viajeros.

“Voy a ir a Loreto”, le dije a mi padre, quien respondió con una mirada de confusión, cuestionándose la existencia de algún buen hotel en ese lugar. “No, Loreto con ‘o’ y con ‘t’. No Laredo”, le expliqué. Si usted también está confundido, no se preocupe, ya que en esa pequeña ciudad solo viven aproximadamente 18,000 personas y existen únicamente dos hoteles, de los cuales uno se encuentra a casi una hora de la ciudad. ¿Y qué hay ahí? Me preguntaban. Exactamente.

Antes de viajar a Loreto, nunca había tenido la oportunidad de visitar un lugar verdaderamente “desconocido”. Aunque para llegar, no es necesario subirse a uno de esos aviones pequeñitos ni   emprender una larga caminata, Loreto no se considera un destino popular—todavía. Actualmente, Alaska Airlines ofrece vuelos desde Los Ángeles y Air Calafia ofrece vuelos desde Los Cabos y otros destinos dentro de México, pero fuera de eso, usted no encontrará muchas otras maneras de viajar a Loreto desde los Estados Unidos. La terminal es básicamente todo el aeropuerto, donde se realizan entre uno y dos vuelos diarios, y a veces incluso ninguno. Ubicado en el lado este de la península de Baja California, aproximadamente cuatro horas al norte de La Paz, Loreto conserva el ambiente de la “antigua Baja California”, antes de la invasión del mundo externo.

Después de viajar durante 40 minutos hacia el sur del aeropuerto, en una carretera de un solo carril, llegué a Villa del Palmar Beach Resort & Spa, que se encuentra perfectamente situado en Bahía Danzante, rodeado de las montañas de la Sierra de La Giganta. No existen otros hoteles, casas o pueblos cerca del lugar y, por lo tanto, no fue de extrañar que el ambiente fuera tan tranquilo y silencioso. No siquiera el mar hacia ruido, al igual que mi teléfono. Como la zona es tan aislada, casi no hay señal de celular dentro de las habitaciones. Pero no se preocupe, ya que en los espacios públicos hay conexión wifi para que usted no se sienta completamente desconectado.

Aunque eso de llevar un estilo vida saludable me parece atractivo, no soy el tipo de persona que se monta en un kayak justo después de desayunar claras de huevo con verduras cuando estoy de vacaciones. Normalmente prefiero pasar todo el día sufriendo en la piscina, comiendo enormes cantidades de guacamole. Pero como mi viaje ocurrió durante el evento de la semana de bienestar, mis días se enfocaron en el equilibrio y no tanto en los excesos. La semana estuvo repleta de distintas clases de ejercicio y clases de bienestar, así como comidas especialmente diseñadas para mantener una dieta saludable. Las clases de ejercicio fueron muy variadas, incluyendo clases de yoga en la playa, así como clases más intensas en un gimnasio moderno, dirigidas por entrenadores famosos. Un día, alcancé a tomar una clase de yoga, disfrutar de una caminata, tomar otra clase de ejercicio y practicar surf de remo durante una hora. Fue como cumplir con mi propósito de Año Nuevo en un solo día. Y hasta alcancé a tomarme tres margaritas antes de que anocheciera. Como usted sabe, todo es cuestión de equilibrio.

Photo: Stephanie Gaudreau

Para seguir cultivando todo ese tema de salud y bienestar, era necesario visitar el Spa Sabila por lo menos un par de veces. Después de todo, necesitaba descansar de mis vacaciones. Nombrado en honor a las plantas de aloe que se encuentran a través de toda la propiedad, el spa incorpora la verde y fresca planta en muchos de sus tratamientos. La hidroterapia incluso termina con un baño de aloe que, aunque suena como el ritual mañanero de una estrella de Hollywood del que usted lee en las páginas de Vogue, en realidad es la máxima expresión de un tratamiento casero. El aloe se corta de las plantas que se encuentran dentro de la propiedad por la mañana para después echarse dentro de un baño de agua caliente, algo que los que vivimos en el desierto podemos hacer en casa fácilmente.

Después de mi baño de aloe, mientras remaba a través de las aguas cristalinas sobre pequeñas mantarrayas y bancos de peces de colores, me di cuenta de lo silencioso que era el lugar. Con tal de no divulgar el secreto acerca de este maravilloso tesoro escondido, casi me dieron ganas de no publicar este artículo, así que quizá lo mejor es que usted olvide que alguna vez lo leyó.

villadelpalmarloreto.com

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